A diferencia del agua potable (agua apta para el consumo humano proveniente de la red de suministro), las aguas grises representan una alternativa de agua de calidad aceptable, que puede ser utilizada para determinadas aplicaciones sustituyendo el agua apta para el consumo humano, contribuyendo al ahorro de este recurso.
Las aguas grises proceden, habitualmente, de la recogida de agua de lluvia, de bañeras, duchas, lavamanos y lavadoras que son recogidas, tratadas y almacenadas de forma adecuada para su reutilización.
Los usos más frecuentes de las aguas grises son:
Las aguas grises son reutilizadas mediante la creación de una tercera red hidráulica dentro del edificio. además de la red de agua potable y la red de evacuación de aguas negras, tendríamos la red de reutilización de aguas grises.
Este circuito de aguas grises consiste en una red de recogida de aguas susceptibles de reutilizar (de bañeras, lavadoras, de lluvia, etc.).
Una cisterna de almacenamiento de agua, que incluirá un filtro de materia orgánica previo al almacenamiento. Y una red de distribución de aguas grises a los puntos que se consideren a suministrar (inodoros, riego, etc.). Dado que las aguas grises no son aptas para el consumo humano, han de establecerse con exactitud los puntos de servicio, sin que sea posible la mezcla o confusión con los de agua potable.
Para el buen funcionamiento de una red de reutilización de aguas grises es fundamental el buen dimensionamiento de la red, en base a los consumos y capacidad de recogida y almacenamiento. Ha de ser un profesional cualificado, normalmente un Técnico Competente, quien se responsabilice del diseño y buen funcionamiento de esta instalación.
Evidentemente, es aconsejable la construcción de instalaciones de aguas grises en edificios de nueva construcción, en Edificios que vayan a ser rehabilitados energéticamente o en rehabilitaciones integrales de las redes hidráulicas.
En bloques residenciales y unifamiliares con zonas al aire libre como jardines, aceras, campos deportivos, etc.
En edificios de uso público, donde el uso de urinarios e inodoros suponga un porcentaje significativo del consumo de agua potable: centros docentes, grandes superficies comerciales, edificios administrativos, etc.
En zonas con escasez de agua, por baja pluviometría o ausencia de acuíferos, en zonas con sobreexplotación hidráulica por la agricultura, con demandas temporales importantes como las zonas turísticas, en islas, etc.
Con una instalación de reutilización de aguas grises se consiguen ahorros de agua, como mínimo, del 20% del consumo total del edificio. Si a esta instalación se añaden los dispositivos de ahorro de agua descritos en el artículo anterior, sólo el ahorro de agua potable para uso en el interior de la vivienda supera el 50%.
Es cierto que a medida que avanzamos en el tiempo la sociedad se está concienciando y cada vez se informa y exige viviendas mas eficientes en materia energética. Una vivienda sostenible ha de contemplar tanto el ahorro energético como el ahorro significativo del consumo de agua potable que, además de ser un recurso limitado, supone un gasto energético importante en su obtención, distribución, consumo y tratamiento residual.
Con una instalación de reutilización de aguas grises se consiguen ahorros de agua, como mínimo, del 20% del consumo total del edificio. Si a esta instalación se añaden los dispositivos de ahorro de agua descritos en el artículo anterior, sólo el ahorro de agua potable para uso en el interior de la vivienda supera el 50%.
Es cierto que a medida que avanzamos en el tiempo la sociedad se está concienciando y cada vez se informa y exige viviendas mas eficientes en materia energética. Una vivienda sostenible ha de contemplar tanto el ahorro energético como el ahorro significativo del consumo de agua potable que, además de ser un recurso limitado, supone un gasto energético importante en su obtención, distribución, consumo y tratamiento residual.