Para la valoración energética (nivel de aislamiento térmico) de una vivienda que queremos comprar tenemos el certificado de eficiencia energética, sin embargo, para saber o conocer el aislamiento acústico de una vivienda no disponemos de ningún tipo de certificado o documento que acredite un nivel de aislamiento a los ruidos y para una valoración aproximada del nivel de aislamiento acústico de una vivienda no siempre es necesario el uso de aparatos de medida como los sonómetros.
Atendiendo a diversos aspectos de fácil comprobación, que afectan a la vivienda, puedes recopilar mucha información sobre cómo será el aislamiento acústico de tu futura vivienda.
En este artículo nos hemos centrado en aspectos relacionados con algunas características generales del edificio, elementos comunes y los muros de medianería y fachada.
Hay varias preguntas que nos podemos hacer para verificar el tipo de aislamiento acústico que puede tener una vivienda que estemos pensando en adquirir.
Los edificios más nuevos tienen un mejor aislamiento acústico, sobre todo, a partir del 2006.
Con cada rehabilitación o actuación de mejora, se ha podido mejorar el aislamiento acústico de los elementos intervenidos, por lo que un edificio antiguo no siempre tiene un deficiente aislamiento acústico.
También habrá que tener en cuenta en qué tipo de zona se sitúa el edificio, y si es un barrio tranquilo o ruidoso.
¿Algún muro de la vivienda limita con el hueco del ascensor o con el hueco de escalera?
Si es así, ¿es con la cocina, la entrada o es con algún dormitorio? En este último caso hay que tener muy presente los ruidos que el ascensor pueda transmitir al recinto, sobretodo en horas de descanso.
Si la vivienda a visitar o que se piensa adquirir es un bajo se deberá comprobar donde están las salas de calderas o cuarto contadores.
En el primer caso la propia caldera puede ser el origen del ruido y en los cuartos de contadores es por donde pasan las tuberías de distribución de agua, las cuales si transcurren cerca de alguna de las paredes del piso, pueden ser un foco intenso de ruido.
Si la vivienda se sitúa sobre alguno de estos espacios hay que pensar que el tránsito de personas es muy frecuente y en ocasiones estas puertas generan un fuerte ruido al cerrarse, por lo que interesa:
Comprobar si están justo debajo de algún dormitorio, por ejemplo a través de planos de la vivienda.
Prestar atención si se producen ruidos en la visita a la vivienda por esta razón.
Comprobar personalmente el nivel de ruido que generan las puertas de entrada al edificio y garaje al cerrarse.
Si la casa es de dos plantas, como ocurre con los áticos o chalets ¿la escalera está empotrada al muro de medianería?
Imagina que tu vecino, cuya escalera para subir a la planta superior está igualmente empotrada en la pared de tu salón, tiene tres hijos pequeños, que cada vez que suben o bajan las escaleras cual torbellino, parece que hubiera pasado una estampida.
El nivel de aislamiento depende principalmente de las ventanas. Hay que prestar atención a sus características más evidentes:
Por otra parte, también es importante analizar la influencia de la distribución de la vivienda, el cuarto de baño, los vecinos y los electrodomésticos.
La vivienda debe estar diseñada de forma que los espacios que requieran mayor silencio como los dormitorios y el salón estén más protegidos (más alejados) de los ruidos de la calle y de las zonas comunes (rellanos, ascensor).
Al ser espacios de ocio, descanso y estudio, resultan más perjudicados por la contaminación acústica que el resto de estancias. Por eso es importante hacerse las siguientes preguntas:
Ejemplos:
Para tener una idea del nivel de ruido que producen las tuberías o el sonido del agua al caer a la bañera, la caída del agua por la bajante, o el llenado de la cisterna del WC, es de gran ayuda situarse dentro de el/los dormitorio/s más cercano/s al cuarto de baño con las puertas de dormitorios y baño cerradas, mientras que otra persona utilice los sanitarios, para percibir si los niveles de ruido que ocasionan resultan molestos o no.
Ten en cuenta que las molestias podrían no solo proceder de la propia vivienda, sino que podrías oír perfectamente cuando los vecinos hacen uso de las mismas, sobre todo de las viviendas superiores por la caída del agua de la bajante.
Hay dos tipos de vivienda:
Nunca está de más dirigirse a los vecinos de las viviendas tipo B, y preguntar por los vecinos de las viviendas de tipo A. Si son alborotadores o suelen causar problemas.
En este caso asegurarse tanto de las buenas costumbres de los vecinos como del buen aislamiento acústico de las ventanas cobra una importancia significativa.
Los más ruidosos por lo general son la lavadora y el lavavajillas. De todo los puntos tratados este probablemente sea el más sencillo de remediar, pero es poco probable que alguien sustituya un electrodoméstico solo porque hace mucho ruido.
Por eso es interesante saber qué nivel de molestia pueden causar los electrodomésticos que traiga la vivienda.
Las razones son por un lado, la molestia que generaría en la propia vivienda y por otro lado, el hecho de que muchas veces utilizamos la lavadora o lavavajillas por la noche para aprovechar la tarifa eléctrica nocturna.
Sin embargo si éstos son muy ruidosos, y por ejemplo se nos hace muy tarde porque después de cenar nos hemos quedado viendo una película, nos sentiremos forzados a esperar a la mañana siguiente para ponerlos en marcha.
En otros casos podremos ser víctimas de vecinos que ponen en funcionamiento lavadoras o lavavajillas muy ruidosos a altas horas de la mañana.