La factura de calefacción es uno de los principales gastos en las viviendas, más de la mitad del consumo energético del inmueble, es por ello que estos consejos para ahorrar en calefacción no te vendrán mal.
En un anterior artículo ya hablábamos de los sistemas de calefacción que se pueden instalar en viviendas, o por lo menos de algunos de ellos, ya que con este tipo de instalaciones, hay múltiples y variados sistemas para calefacción en el mercado.
Para seleccionar el sistema de calefacción adecuado hay que considerar muchas variantes: la zona climática, características y orientación de la vivienda, sistema preinstalado del inmueble…
Aunque hay sistemas de emisores termoeléctricos de aceite, radiadores eléctricos (en este artículo vemos como introducir un radiador eléctrico en CE3X para realizar un certificado energético), recomendamos, desde certific.es, guiarse por criterios ecológicos, económicos, de seguridad y del nivel de obra que pueda suponer uno u otro.
Los radiadores de agua caliente como sistema de calefacción el sistema más convencional y utilizado en nuestro país.
Los radiadores se componen de elementos: cuantos más elementos, más calor emiten (y más sitio ocupan).
Lo habitual es que sean de aluminio, aunque también los hay de hierro fundido (más eficientes, pero más caros). Es decir, el precio de un radiador se calcula sumando el número de elementos, más la instalación (tuberías, válvula, desagüe…).
A la hora de calcular el número de elementos habrá que considerar el tamaño de la habitación, su orientación, tamaño de las ventanas, número de fachadas, o en el caso de la calefacción central si está en una planta baja o alta…
Visita el siguiente artículo para calcular la potencia de calefacción que pueda necesitar tu hogar:
Las casas comerciales tienen catálogos donde se especifican las características de cada modelo. Siempre y en caso de dudas lo más recomendable es dejarse aconsejar por un arquitecto o ingeniero, o un buen fontanero.
Muy similares son los radidores de paneles, que no se componen de elementos, y aunque son ligeramente más baratos (la instalación es igual en ambos casos), no son tan eficientes térmicamente.
Útimamente se usan mucho los toalleros calefactados en los cuartos de baño, ya sean eléctricos o por agua.
La calefacción por suelo radiante se considera el sistema más confortable.
El calor se propaga por el suelo (a través de una red de tuberías muy tupida) a una temperatura de 30º, de tal manera que tendremos más calor en las zonas próximas al suelo.
La misma instalación de suelo radiante permite la opción de enfriar el suelo en verano (suelo refrigerante), para ello habrá que emplear una bomba de calor para la calefacción y la refrigeración que incluso el mismo equipo puede producir el agua caliente para el uso sanitaria.
Sistema independiente para cada habitación y no tenemos que ocupar espacio (radiadores).
Sistema bastante lento en empezar a notarse, debido a que tiene una gran inercia térmica (tarda entre 3-4 horas).
En los dos casos anteriores, es necesario que exista una caldera que caliente el agua. Suelen ser de gas (preferiblemente de condensación) en zonas urbanas, y de propano o gasóleo donde no existe infraestructura de distribución de gas, ya que las calderas eléctricas no son muy eficientes.
Esa caldera puede ser individual, o de la comunidad de propietarios (calefacción central).
Los sistemas de aire acondicionado mediante de bomba de calor, cada vez están más en boga dada su alta eficiencia energética.
Las bombas de calor o aerotermia se pueden utilizar tanto para calentar el agua de los radiadores como para hacer funcionar el suelo radiante.
Su principal característica es que tarda muy poco en notarse (tanto al encenderse, como al apagarse), por lo que para viviendas lo recomendamos más como un apoyo a otro sistema, que como fuente de calor principal.
Sirvan a modo de guía los siguientes criterios generales para la colocación y distribución de radiadores para la calefacción: